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La poechía

CORAZÓN MUERTO

Me prendo desesperado a tu ropa,
Como un abrojo molesto.
Soy la desesperación encarnada.
Busco agua y no la encuentro.

Ojalá entendieras el por qué
De las horas de mi desvelo.
Pero no hay nada que te convierta
En algo más que un simple anhelo.

No busco quedarme,
Mis días son de trueno,
Pero quisiera, por una vez,
Ser parte de tus pensamientos.

No hay nada que me cause tanto horror
Como ver mi corazón muerto.
LLUVIA

El niño corre bajo la lluvia
Dobla la esquina
Un pájaro se queja
No le gusta mojarse

Un anciano mira al pájaro, 
luego mira al niño.
El anciano teme,
O tal vez no siente nada.

Tal vez la lluvia sobre el pájaro
Mire al anciano,
Persiga al niño.

La madera de la empalizada
Que protege al baldío,
Se humedece sobre humedecida,
No tiene respiro.
Se ahoga, se pudre.

Un caballo pasa por la calle,
Sin jinete.
Un ulular, un sonido alto.
Una esfera baila en los cielos.
Pero desde aquí no se ve.

DOMINGO

Las inicuas alteraciones de la realidad,
Traman redobles de dolor,
Y eso estima un pesar exigido. 

El futuro se sienta a esperar, 
Y el ayer se ríe de la debilidad de nuestros intentos. 
Por compensar nuestros impulsos al cambio Con una estabilidad utópica. 

Un valle de soledad, 
Ese es nuestro presente, 
Un cono de sombra, 
Y un árbol seco de otoño-invierno. 

Intentamos ver la belleza, 
En las hojas amarillas y su alfombra, 
Pero la verdad se traduce siempre en frío.

Bajamos a la tierra 
Y nos olvidamos del tiempo, del frío y de las hojas,
Encontramos las sombras, que esperan ansiosas. 
Caemos en la cama y mientras nuestra alma se quiebra, 
Esperamos la mañana.

DOLOR

El dolor era como una aguja
Que no se retirara de la piel
Perenne, insistente
Y los fantasmas hacían de las suyas

Eclécticamente, el tiempo pasaba
Perdido en una nebulosa
Roto el tiempo, roto el espacio,
Navegando en un coma eterno.

Adormecido y acostumbrado,
A una única y lacerante realidad,
Estaba atado de manos,
Su destino, en otro lado.



CAMINOS



Los caminos son sinuosos,
Pero no temo nada,
Porque dentro mío,
He descubierto un río.

Tengo infinita luz,
para entregarte.
Tengo una fuente inagotable
De pensamientos para enviarte.

Un sin fin de cosas lindas,
Que no vas a querer.

DÍA EN ROJO

Me disculparás.
Hoy no estoy para pensar en las señales.
No me importa llevarme a casa,
Un pedazo de boleto o partirlo
Antes de tirarlo.
 
Hoy voy a dejar que la moneda más limpia
Se pierda en la máquina como todas las demás.
No aceptaré mi destino escrito
Con aerosol en una pared.
 
Hoy me importan un bledo las miradas
Que me echan los anuncios de la avenida,
Y las sugerencias del hombre de la radio,
Que encenderé en el mismo momento
En que esté pensando en la respuesta a mi pregunta
 
 
Hoy no quiero pensar en las consecuencias
De girar a la izquierda o girar a la derecha.
Esta noche no sirven los gritos de los oráculos.
Lucharé contra todo pensamiento
Y desoiré toda consideración.
 
No quiero pensar en qué pensarías
De éste poema y ese mensaje,
Ni de cómo terminará todo esto.
Hoy no me importa que sea la verdad,
Que no te vuelta a ver nunca más.
Hoy no me interesa lo que dije, dije y dije.
 
No quiero adivinar mi suerte en la llama de la vela,
Ni saber que cuan bien te caigo.
Solo sé que te extraño.
Y el resto se pierde
En éste día en rojo.

Comentarios

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