- ¡Es por culpa de esa mermelada de mierda que comés! No tenés que comer de esa mermelada, de la otra tenés que comer. ¿No te das cuenta? Esa mermelada te hace mugrienta. - ¿Pero de qué estás hablando, mamá? Si en casa somos todos vampiros - Estoy ensayando una obra de teatro, así que cerrá la jeta. - ¿Pero qué obra de teatro, ma, si…? - No te interesa. Bueno, sí, yo escribí la obra. ¿Y qué? ¿No puedo? - ¡Pero si no tiene sentido! - Es una analogía, tarada. - Estás hablando como Suar. - Calláte. La mermelada vuelve mugrienta a la protagonista. - Mamá, pero si la mermelada no es un punto de referencia válido de pulcritud o suciedad. Y tampoco, si es lo que buscas, una referencia de clase. - Vos porque no entendés mi proceso creativo. No entendés el arte, la interpretación. - ¿Pero de qué proceso…? No, dejá. Es mucho para mí. Me voy a la calle que ya es de noche. - ¡Pero sí, andá a la noche, trastornada! ...