- Chupar mis tetas es como chupar todas las tetas. –sentenció Claudia.
Lucía contempló sus tetas un rato, pero luego la vista bajó a lugares más interesantes.
- Convengamos que de culo tampoco venís tan mal.
Claudia arqueó las cejas.
- Creí que discutirías. Diciendo algo como “Tus tetas son como las de cualquiera.”
- Tus tetas son tus tetas.
El conejo apareció en la puerta y se acercó al colchón. Claudia le pasó una mano por el pelo.
- ¿Qué le pasa al conejo? –preguntó Lucía.
- Debe tener hambre. Lucía miró un momento al animal.
- Le voy a dar la lechuga –dijo y se puso en pie.
Claudia vio aquel culo alejarse. Luego el conejo siguió sus pasos.
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